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¿Te muerdes las uñas?

¿Te muerdes las uñas?

LOS ADULTOS TAMBIÉN SE MUERDEN LAS UÑAS

El problema de morderse las uñas no es exclusivo de los niños. De hecho, suele ser en esta etapa infantil cuando se comienza, pero tiene una mayor repercusión en la edad adulta. Vamos a ver en este post las posibles causas y las posibles soluciones a este problema.

Del griego “onyx” y “phagein”, la onicofagia es el hábito de “comerse las uñas” de forma continuada. Se trata de una costumbre que pueden sufrir las personas a cualquier edad y que, aunque no lo creamos, es muy difícil de dejar.

Es una combinación de factores emocionales como la preocupación, la tristeza, la ira, o incluso el aburrimiento o la excitación. Podemos hacerlo tanto al estar ansiosos o miedosos por algo que nos preocupa como por algo que nos da vergüenza. Asimismo, otra de las razones puede ser que lo hagamos por algo positivo, como cuando nos acaban de dar una buena noticia o algo similar.

La persona ha aprendido, inconscientemente, a asociar este gesto con algo que le tranquiliza y le libera de las tensiones momentáneamente.

A su vez, se trata de un gesto que responde a la interacción entre emoción y comportamiento. Esto consiste en ejercer un hábito a partir del cual, cuando yo estoy experimentando esta emoción o cuando estoy ante una situación concreta, por ejemplo, viendo la tele, me muerdo las uñas.

Las causas de la onicofagia pueden dividirse en dos grupos:

1. Causas externas

Una de las explicaciones recurrentes para la onicofagia es la ansiedad y el estrés producido por problemas personales, laborales, económicos, sentimentales o conyugales, exámenes... Son factores habitualmente más benévolos, puesto que con fuerza de voluntad y tomando conciencia del problema, es relativamente sencillo abandonar el hábito y controlarlo.

2. Causas internas

Se trata de desajustes emocionales y alteraciones del sistema nervioso producido por traumas. Pueden ser desajustes familiares , humillaciones, baja autoestima, sentimiento de culpa y necesidad de autocastigo. El hábito es prolongado en el tiempo y llega a cronificarse, en ocasiones el comportamiento es tan agudo que puede derivar en una conducta auto-agresiva (aunque esto ya serían casos extremos)

Hay una creencia muy extendida, que reza que morderse las uñas es un problema leve, dado que de todas formas estas vuelven a crecer al poco tiempo. Pero ¡ojo!, la onicofagia puede ser peor de lo que comúnmente se piensa y producir daños permanentes.

Consecuencias y efectos de comerse las uñas

Las manos nos proporcionan multitud de información sobre la persona, son un reflejo de la salud y de la seguridad en sí misma

Unas manos bien cuidadas transmiten una buena impresión en los demás. Es decir, morderse las uñas tiene connotaciones de salud, emocionales-psicológicas, estéticas y sociales.

1. Consecuencias sobre la salud y estéticas

En las uñas se hallan cantidades ingentes de gérmenes de todo tipo. Éstos, al ponerse en contacto con la boca, pueden penetrar en nuestro cuerpo y producir algún tipo de enfermedad.

Las lesiones producidas en los dedos y las yemas pueden provocar infecciones bacterianas o virales. Además, los dedos pueden deformarse y existe el riesgo de perder la uña de forma permanente. Entre otras consecuencias también se halla la inflamación crónica de los dedos y la aparición de caries por el daño provocado en el esmalte de los dientes.

2. Consecuencias emocionales

Otra clase de efectos negativos de comerse las uñas es el complejo y la vergüenza (que provoca, en último término, ansiedad) por la apariencia de las manos y que puede interferir en las relaciones interpersonales.

3. Consecuencias sociales

La persona que se come las uñas puede creer que es rechazada por la sociedad. También puede presentar ciertas dificultades en las relaciones personales y sentimentales.

Problemas laborales: rechazo en entrevistas de trabajo por razones de higiene o estéticas dependiendo del puesto.

CONSEJOS PARA NO MORDERSE LAS UÑAS

Beber infusiones relajantes: infusiones de tila o valeriana, que nos ayuden a relajarnos.

Mascar chicle o raíces como el regaliz: mantener algo en la boca durante un tiempo impedirá que nos llevemos las manos a la boca.

Apretar una pelota: además de mantener la mano ocupada, tiene un efecto relajante.

Aplicar aceites amargos: Al acercarte la mano a la boca deja un sabor amargo. Se consiguen en farmacias

Colocar ajo o limón: un remedio casero aceptable, pero que dura mucho menos que los aceites amargos

Llevar guantes: evidentemente es la solución más drástica e incómoda, pero hay veces que no queda más remedio

 

psicologicamente.nte

mejorconsalud.com

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